Difícil es de expresar luego de
consumado el acto, la penumbra de mi mente cautiva, por momentos desidiosa, por
momentos afanosa con temple opacado. Deseos, anhelos y recuerdos de hechos que
ya no son ahora, de momentos en momentos, sublime es la fijación, la tendencia de las
cosas que vienen por ciclos, estos se manifiestan por la conducta alienada a
vivencias y actos similares, las cosas no cambian y las dejo ahí, quiero por un
momento cambiarlas y nuevamente las retomo, me da esa impotencia, a priori, no
logro desentrañar en lo que acabaré finalmente, la certeza palpada y reflejada.
Llego y tomo muchas de las cosas que he cultivado y nuevamente reprimo esta
situación convirtiéndose en la misma sintonía, el mismo ciclo causa efecto.
Todos estos momentos se repiten
continuamente bajo mi permisión, inconscientemente instrospecciono y auto superviso
mis propios momentos que entorpecen mis causas, pero aflige pensar en que
cuando se tiene algo y se consigue, hay un vacío, deviene una soledad, unas
ganas de llenar algo, o más que eso sentir la tranquilidad aparte del mundo en
que me hallo, las circunstancias. Y necesito hacer algo, aparte de quedarme
varado en el silencio del sin que hacer, no aprovecho estas herramientas y
facultades, porque decaigo mucho tiempo sin estar en sintonía con las
intenciones, la voluntad pierde contingencia y la motivación queda estancada.
Todo lo que me he esmerado en
aprender se silencia y aparecen sentimientos de debilidad, de duda e incertidumbre, todos aquellos momentos en
los cuales las personas tienden a declinar, porque son cautivas de su propia
circunstancia y ensimismamiento, todo se clausura automáticamente por sí mismo,
la verdadera noción se opaca, al mutar y formar parte de estos vicios, no hay
mente clara puesto que esta con sentimientos de apego, siente que su verdad es
potente y justificada pero no se da cuenta al fin y al cabo que es parte de su
propio autoengaño.
Sin ir más lejos, estas sutilezas
que repercuten en cierto momento en forma de ideas, de pensamientos, tienen su
origen en el deseo, el deseo de estar con alguien, tener compañía no superar
trances de recuerdos y momentos vividos que se sobredimensionaron en cuantía,
es la raíz del apego a estos recuerdos de pensamientos los que hacen decaer
irrefrenablemente a mi sentido humano, “demasiado humano”, no logrando
controlar mis impulsos sabiendo de por medio todo lo que esto traería a
posteriori, mientras tanto todo sigue igual como un ciclo repetitivo acorde a
los momentos vividos, dependiendo del factor sorpresa que es parte de los días,
de los momentos, de los recuerdos, de las nociones; todo esto se pierde en un
abrir y cerrar de ojos, porque ocultan la verdadera esencia que debe ponerse en
manifiesto, pues aparecen falsas creencias e ideas erróneas de lo que es y no
debe ser así, porque es parte de una mente trastocada por los hechos propios de
su misma circunstancia.
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